Desde que mi hija empezó a soñar con su fiesta de quince, tenía claro que quería ser Cenicienta. Su princesa de siempre. Nos pasamos horas mirando vestidos por internet, comparando, dudando… hasta que al fin nos decidimos por este modelo azul cielo. Y la verdad, no podríamos estar más contentas.

En persona es muchísimo más bonito que en las fotos. Ese azul pastel tiene un brillo suave que parece atrapar la luz del sol, una maravilla para las fotos al aire libre, como las que hicimos en el jardín.

El tul es de calidad buenísima: ligero, aguanta bien y lleva unos destellos discretos que le dan ese aire mágico sin recargar. Las capas de la falda caen con mucho movimiento, y el detalle de las mariposas en el escote de hombro descubierto es el toque justo de fantasía.

Cuando mi niña se lo probó, fue amor a primera vista. Se miró en el espejo y se le iluminaron los ojos. Ahí supe que era el indicado. Parecía salidita de la película, de verdad.

Un consejo para las mamás que busquen un vestido de estos de princesa: yo le compré un armador extra (de esos de aros) para darle más vuelo.

El que trae de serie está bien, pero con el adicional las faldas de tul se levantan mucho mejor y se logra esa silueta enorme y regia que todas quieren lucir.

Hicimos la sesión en un parque con jardines, columnas de piedra, arcos de ladrillo y árboles grandes, y el vestido pegaba perfecto con todo ese verde y las flores.

Mi hija llevaba una corona de flores en tonos azul y verde que hacía juego, y cada foto salió de cuento. Hasta tuvimos una toma especial con su papá, cuando le ajustaba los zapatos brillantes… ese momento no se nos olvida.

Si estás buscando un vestido de quinceañera estilo princesa, este modelo vale cada peso. Es cómodo para moverse, bailar y estar horas de fiesta, sin que pierda la forma ni el brillo. Mi hija vivió su día de princesa de verdad, y este vestido azul tuvo mucho que ver. ¡Lo recomiendo al cien!